
miércoles, 18 de abril de 2007
domingo, 15 de abril de 2007
En memoria.
Discurso Fùnebre.
(Silvio Rodriguez)
"...Cómo no iba a recordarte
Si tu misterio es más feliz
Que muchas cosas que tenemos que contar
Que deja la memoria ardiente
Sin la nobleza de tu muerte
Y sin un beso con más suerte
Que no sea la de maldecir..."
La vida no vale nada
(Pablo Milanès)
La vida no vale nada si no es para perecer porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. La vida no vale nada si yo me quedo sentado después que he visto y soñado que en todas partes me llaman. La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada. La vida no vale nada si escucho un grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga. La vida no vale nada si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara otra celada. La vida no vale nada si se sorprende a mi hermano cuando supe de antemano lo que se le preparaba. La vida no vale nada si cuatro caen por minuto y al final por el abuso se decide la jornada. La vida no vale nada si tengo que posponer otro minuto de ser y morirme en una cama. La vida no vale nada si, en fin, lo que me rodea no puedo cambiar cual fuera lo que tengo y que me ampara. Y por eso, para mí, la vida no vale nada.
MI VIEJO
(Piero)
Es un buen tipo mi viejo ...
Viejo, mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo,
como perdonando al viento.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
soy tu silencio y tu tiempo.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
yo soy tu silencio y tu tiempo.
(Silvio Rodriguez)
"...Cómo no iba a recordarte
Si tu misterio es más feliz
Que muchas cosas que tenemos que contar
A costa de una cicatriz,
Como de un hierro calienteQue deja la memoria ardiente
Sin la nobleza de tu muerte
Y sin un beso con más suerte
Que no sea la de maldecir..."
La vida no vale nada
(Pablo Milanès)
La vida no vale nada si no es para perecer porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. La vida no vale nada si yo me quedo sentado después que he visto y soñado que en todas partes me llaman. La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada. La vida no vale nada si escucho un grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga. La vida no vale nada si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara otra celada. La vida no vale nada si se sorprende a mi hermano cuando supe de antemano lo que se le preparaba. La vida no vale nada si cuatro caen por minuto y al final por el abuso se decide la jornada. La vida no vale nada si tengo que posponer otro minuto de ser y morirme en una cama. La vida no vale nada si, en fin, lo que me rodea no puedo cambiar cual fuera lo que tengo y que me ampara. Y por eso, para mí, la vida no vale nada.
MI VIEJO
(Piero)
Es un buen tipo mi viejo ...
Viejo, mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo,
como perdonando al viento.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
soy tu silencio y tu tiempo.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
yo soy tu silencio y tu tiempo.
viernes, 13 de abril de 2007
jueves, 12 de abril de 2007
NO SE ME IMPORTA UN PITO...
(OliverioGirondo)
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
(OliverioGirondo)
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
miércoles, 4 de abril de 2007
martes, 3 de abril de 2007
BIENVENIDOS AL BUS
ALA DE COLIBRÎ
(Silvio Rodriguez)
(Silvio Rodriguez)
Hoy me propongo fundar un partido de sueños,talleres donde reparar alas de colibríes.Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor,tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.Hoy voy a patrocinar el candor desahuciado,esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna.Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar,desaparecidos deudores del banco mundial.Por una calle descascarada por una mano bien apretada.Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas,de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas,de sombras en pena -del reino de lo natural-que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.Por el levante, por el poniente, por el deseo, por la simiente.por tanta noche, por el sol diario, en compañía y en solitario.Ala de colibrí, liviana y pura.Ala de colibrí para la cura.
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